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domingo, 19 de enero de 2014

Los que piensan

Los que piensan

Por: Virginia Quintero Blanco
Magister en Educación
Experta en el diseño de Experiencias de Aprendizaje
vquinteroblanco@gmail.com


¿Qué tienen en común una pintura, un edificio,  un libro, un algoritmo y una canción? si bien es cierto que todo lo mencionado anteriormente hace parte de la cotidianidad de la humanidad y que dan respuesta a algunas de las necesidades diarias, en esta reflexión están relacionadas directamente con la posibilidad de contemplar y valorar las manifestaciones del pensamiento.

A diario tenemos la oportunidad de relacionarnos con diferentes personas que se desenvuelven de una manera particular, que hacen propuestas ante las realidades de su vida, dando solución a problemas o simplemente plantean su punto de vista acerca del mundo. A menudo observamos gente moverse, manipular materiales, sin embargo pocas veces alcanzamos a enterarnos o  comprender qué y cómo piensan.
¿Cuántas veces nos hemos preguntado, en qué estaba pensando James Russell el día que inventó el CD (disco compacto)? ¿Qué habríamos pensado algunos de nosotros si hubiéramos observado los intentos previos al gran logro? Imaginemos a Russell en su momento creativo, explorando los materiales necesarios, la apariencia adecuada, el tamaño ideal... es posible que haya en la escena un poco de ruido, "desorden", pero lo más importante, mucho pensamiento.

Ahora permítanme seguirnos preguntando ¿cuántos de nosotros hemos disfrutado del pensamiento de Russell manifiesto en un CD? Y ya sabemos que muchos han disfrutado la oportunidad de plasmar sus pensamientos en un CD. A lo que quiero que le pongamos zoom en esta reflexión es a que todos los seres humanos pensamos y, lo que es más valioso, tenemos formas diversas y particulares de manifestar esos pensamientos. Y cuando digo "todos" hago referencia al sentido literal de la palabra, ya que el pensamiento no tiene edad, el pensamiento es una constante en la existencia del ser humano, lo que nos lleva a tener en cuenta que los niños y las niñas piensan.

Uno de los más valiosos avances en los últimos tiempos está  relacionado con los estudios científicos acerca del neurodesarrollo, los que han demostrado que el cerebro humano tiene su mayor momento de productividad durante los primeros seis años de vida de una persona, lo anterior debido a que es el periodo de tiempo en el que las neuronas realizan con más facilidad y rapidez conexiones a las que se les llama sinapsis. Pasado éste periodo de tiempo el cerebro inicia una especie de declive y permanece con todas las sinapsis fortalecidas y/o altamente estimuladas.

James Russell tenía 39 años cuando presentó su propuesta de pensamiento manifiesta en el CD, pero existe un detalle mucho más relevante en la historia de este personaje que nos ayuda a comprender mi intención al compartir esta reflexión. La infancia de Russell  fue la oportunidad para expresar, afianzar y manifestar su pensamiento como investigador científico. Buena muestra de ello es el barco con mando a distancia que construyó cuando apenas tenía 6 años. Mi mayor admiración es para los adultos acompañantes del niño James Russell de aquella época, su riesgo es de aplaudir, y digo riesgo porque comúnmente eso es lo que representa para los adultos cuando los niños y las niñas exploran materiales que según ellos (algunos adultos) no les pertenecen y no son apropiados para la etapa. La verdad es que si los padres, la nana o los maestros de Russell a los 6 años se hubieran dejado llevar por sus miedos muy posiblemente aún estaríamos escuchando música en discos de acetato. Analicemos la situación,  ¿qué necesitó el niño Russell para a sus 6 años de edad lograr manifestar su potencial creativo científico en aquel barco de mando a distancia? En mi opinión creo que no fue un juguete prefabricado el insumo, creo que disfrutó la posibilidad de explorar, experimentar, descubrir materiales, causas y efectos, ensayos, errores, hasta concluir y lograr lo que estaba en su pensamiento.

Creo que el mayor logro de James Russell no fue el CD,  porque a un adulto cualquiera le permite y le cree. El mayor logro de Russell fue crear algo a los 6 años y que los adultos a su alrededor le creyeran, le respetaran y le permitieran demostrar que los niños y las niñas no sólo deambulan por el mundo tirando cosas, corriendo peligros, esperando crecer pera poder pensar y manifestar su pensamiento. ¡No! La verdad científicamente comprobada y la que he observado de primera mano durante años, es que la infancia es el periodo cerebral de mayor actividad de pensamiento y creatividad.

Los niños y las niñas piensan, ¿no lo hacía usted cuándo lo era? Algunos adultos olvidan el ímpetu de su infancia, se desconectan de su realidad de esa época,  del poder de sus pensamientos de esa época y los reemplazan por aceptar los miedos que sus adultos de aquel momento les entregaron. Eso es lo que se manifiesta cada vez que un adulto ve a una niña o a un niño en búsqueda de insumo para explorar y descubrir, para alimentar sus ideas y manifestar su creatividad. A los niños y las niñas sólo le permiten mostrar y demostrar lo que sus adultos acompañantes aprueban, entonces coartan y limitan su potencial de pensamiento.
Es muy común escuchar a un adulto decirle a un niño delante de otro adulto: haz una cara de, baila como, dale un beso de, canta... y el adulto se siente orgulloso y satisfecho por su "entrenamiento" ya que es posible que el niño haga todo lo que le dicen.  La pregunta entonces sería, ¿lo que usted quiere es un ser humano que haga siempre lo que otros le digan? ¿cuánto espacio le está dando a su niño o niña para que muestre lo que piensa? ¿ha observado a un niño o niña sin intervenir para ver lo que piensa?

Finamente imaginemos a Russell durante sus momentos de pensamiento creativo científico, en dos diferentes etapas de su desarrollo. A los 6 años cuando exploraba materiales con seguridad dejó caer algunos de ellos, a los 39 también. Cuenta la historia que realizó varios intentos fallidos antes de lograr el CD que hoy conocemos, los niños también descubren la realidad del mundo a través del ensayo-error. Russell necesitó de momentos de soledad en los que sus dudas se contrastaran con sus conocimientos previos para dar luz a nuevas respuestas. Un niño o una niña también requiere de su espacio libre, sin manos y sin requerimientos de adultos, sólo él con sus dudas acerca del mundo y sus pensamientos para crear respuestas.

El pensamiento, el gran, poderoso, esplendido pensamiento de los niños y las niñas existe. La invitación es a que así como se respeta a un artista o a un científico adulto en sus momentos de exploración e investigación, dispongamos ambientes ricos en posibilidades y seguros para que la infancia nos deje ver su pensamiento, sin predisposiciones de adultos, sin sus miedos. Mi invitación es que en espacios de libertad, los adultos que acompañan niños y niñas sean conscientes que ellos son seres humanos con una gran riqueza para darnos y que con tan solo escucharles y observarlos ellos nos darán muchas respuestas. Porque ellos son los que piensan.

3 comentarios:

  1. Algo muy interesante en tu escrito "Los miedos" cuando los adultos pasan sus inseguridades a la exploración espontanea de un niño, recuerdo algunas palabras de Francesco Tonucci: "Los niños aprenden más jugando que estudiando, haciendo que mirando" claro que para el adulto de hoy el juego es perder el tiempo y estudiar es "normal" por qué lo estoy preparando para una sociedad competitiva y mi hijo no se puede quedar atrás, su crecimiento es contra reloj y lo debo sujetar a mis necesidades olvidándome que ellos deben fortalecer su autonomía, pensamiento, su creatividad , su comunicación con otros niños y empezamos a cortar alas y colocarles un caparazón que deben llevar toda su vida alejado del conocimiento de la naturaleza y expuesto a una sociedad materialista.
    Adriana B.

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  2. Existe una cita de la que siempre he sido partidaria… "Todos los artistas tienen en común la experiencia de la distancia insondable que existe entre la obra de sus manos, por lograda que sea, y la perfección fulgurante de la belleza percibida en el fervor del momento creativo: lo que logran expresar en lo que pintan, esculpen o crean es sólo un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los ojos de su espíritu". Es la razón por la cual jamás podemos suponer, subestimar los momentos creativos y valiosos que encierran las acciones de los niños, las cuales no son sin sentido y siempre dirigen a alguna parte, aunque muchas veces seamos ignorantes de ellos y leamos sus obras como desorden y peligro. Ellos piensan en grande y conviven en esa lucha o intento por demostrarlo.

    Me encanta Virgy ;) soy testigo!

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  3. En mi dia a dia de ser madre, experimento todas las ocurrencias de mi Luisi y definitivamente estoy de acuerdo. Simplemente Excelente artículo!

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